Hablar
de cómo ser un buen ciudadano, específicamente mexicano, es hablar de años de
historia y mezcla de culturas a través del tiempo. Un manual del ciudadano
mexicano en la modernidad es como un choque de ideologías de las tradiciones
pasadas con la tan cuestionada época de postmodernidad del ser humano.
Definamos
primero lo que es ciudadano. Es aquel individuo perteneciente a una ciudad,
pero nos referimos en esta ocación al individuo que goza de ciertos
privilegios, tal vez de forma política o social en dicha ciudad.
Entonces
podríamos decir que el ciudadano mexicano contemporáneo es aquel individuo que
convive en una sociedad de pluralidad ideológica. Hoy en día cada cultura,
inclusive en la nuestra -donde se maximiza el ejemplo-, tiene varias facetas,
explicaciones distintas en lo que se refiere a ser un buen ciudadano. Las
costumbres de cada población son, de acuerdo al tiempo y evolución de las
mismas sociedades, diferentes entre si y aplicadas de acuerdo a las creencias
principales de cada localidad.
Un
factor muy importante para definir al ciudadano mexicano, es la historia de
opresión hacia el país mismo. Estamos hablando de 300 años de dominación
española, otro tanto de influencias francesas en el porfiriato y la
transculturización con los E.U.A. La combinación de todos estos factores nos
crea un ambiente muy colorido y de diferentes opciones.
Desde
ya hace unos años, se ha visto un título muy común en los estudios de la
culturización: la postmodernidad. A lo vivido en México sobre este término es
una visión del mundo donde la igualdad de género, de cultura, de ideología, de
religión, de piel, viven unidos en una misma sociedad, sin distinciones entre
ellos, logrando así una "supuesta" sociedad equitativa y
evolucionando hacia una mejor convivencia y mismas oportunidades en los campos
laborales, háblese de los ámbitos políticos, sociales, económicos, etc.
La
postmodernización de la cultura ha abolido las costumbres practicadas por
nuestra sociedad, y como ahora todos somos iguales, pues a todos nos toca por
igual los derechos y las obligaciones, ahora ya no hay distinciones ni
privilegios, se supone que hombre y mujer son iguales, un blanco y un hombre negro
también, o un viejito, un joven y un hombre maduro. Ya no hay más para uno y menos
para otro. Se discute que todos pueden ser iguales.
No
todo es regido bajo ese concepto, solo es la “vox populli” que ha estado presente desde ya hace un tiempo en
nuestra sociedad. Habrá que ver también otros conceptos. Como los diferentes
tipos de ciudadanía que pueden existir en esta época e información de otras
vertientes y estudios sobre la materia.
Lo
que podría ser un manual del ciudadano mexicano contemporáneo, así como
netamente una guía para seguir paso a paso como un método científico, es
imposible. Pero si se podría hacer una relación y comparación podríamos poner varios conceptos diferentes
de lo diversos tipos de ciudadanía que existen en nuestro país, México.
Ciudadanía Multicultural
La
ciudadanía en un mundo global tiene la capacidad para relacionar a los sujetos
sociales desde una perspectiva pluricultural, entendiéndolos como seres humanos
con identidades sociales diversas, construidas tanto por historias de vida como
por historias de sociedades concretas.
Ciudadanía de Género
En
el mismo sentido que se percibe la diversidad cultural, también se debe
considerar la diversidad de género para lo cual se necesita de una nueva
construcción de marcos referenciales que nos lleven a la conclusión de que
todos son seres humanos, y todos aportan a la construcción de la Identidad
social e individual.
Ciudadanía Móvil
Con
el desarrollo de la sociedad actual se han ido modificando conceptos que en un
momento se consideraron determinantes y determinados como tal para una sociedad,
el ciudadano se ha considerado como una persona que habita determinado
territorio, reproduce la identidad de ese mismo territorio y mantiene rasgos
culturales y fisiológicos de la zona territorial a la que “pertenece”, sin
embargo, una de las características que se debe de retomar es que el proceso
migratorio por el cual transita una proporción alta de la sociedad mexicana
genera que los ciudadanos mexicanos que migran pierdan esta característica
determinante en la construcción continua de su identidad mexicana. Debe entenderse
al ciudadano mexicano como tal en cualquier parte de mundo siempre y cuando
este se retome como tal, para lo cual el estado debe tanto reconocerlos como
sumarlos en los procesos tanto económicos como políticos y sociales del país.
Ciudadano Consciente
La
capacidad analítica del ciudadano es uno de los puntos estratégicos que va
interrelacionado con el conocimiento que de la sociedad tenga el sujeto, por lo
cual se habla de un ciudadano preparado como tal para asumirse como pieza clave
en la construcción del Estado Mexicano, este proceso debe generarse desde los
primeros procesos de socialización hasta el final de su vida.
Ciudadanía Crítica
En
relación con el Estado-Nación mexicano, el ciudadano debe asumirse a sí mismo
como un actor fundamental para la construcción tanto de la sociedad, como de
las condiciones en las cuales se forjará esta misma, teniendo en cuenta
características tanto críticas para las los problemas sociales que enfrenta
México, como autocríticas y reflexivas en cuanto al papel que hasta ahora ha
desarrollado como ciudadano activo del país.
Ciudadanía Actuante
Dentro
de la asimilación de las problemáticas sociales que enfrentamos, entra la
determinación misma del actuar, que elevará al ciudadano al nivel no sólo de
crítica sino de acción por la solución de problemáticas incluyendo esto la
transformación de la sociedad no por sí sola, sino con el motor que mueve dicha
sociedad, los sujetos.
Ciudadanía Ambiental
Dentro
del desarrollo de la sociedad global, inmersa en el sistema de acumulación y
producción capitalista, se han estado generando grandes cambios sociales,
culturales y de modificación del hábitat. El ciudadano debe tener la
determinación de cuidar y generar condiciones para detener, en la medida de sus
posibilidades reales, el proceso de destrucción tanto de recursos naturales
como de los recursos sociales para tener una calidad de vida mejor que la que
hasta ahora se ha tenido.
Ciudadanía Holística
Todos
los aspectos que forman al individuo como tal, son procesos que son modificados
constantemente ya sea por los ciudadanos continuamente o por las ideas
difundidas por el sistema dominante actual, la salud, la educación, la
vivienda, las relaciones humanas, la conciencia social, etc. Entendiendo cada pequeño
detalle como parte de un todo se puede asimilar que cada cambio en alguno de
estos sectores impactará en los otros.
Esta
claro que cada persona es un mundo y tiene diferente concepto del este por eso
se me hace interesante la siguiente cita:
"El centro de la ética es la persona, sin duda. Pero
la figura del ciudadano no quita nada a ese concepto, sino que le añade
dimensión real y comprometida. Daré por bueno que los derechos fundamentales se
fundan en la persona. Sin embargo, el acceso real a esos derechos se consigue
en la ciudad, en la ciudad justa, por supuesto."
JoséAntonio Marina. 2007 La necesidad de aprender a ser
un buen ciudadano.
Claro, está en nosotros ser un buen ciudadano, de serlo
de acuerdo a la educación de nuestros padres y lo aprendido -supuestamente- de
manera ética en nuestras escuelas a lo largo de nuestra vida académica. Y
hablando de escuelas, a partir de los años 80 se retomaron materias
relacionadas con la formación de valores digamos un poco más de acuerdo a
nuestra época, no como en décadas pasadas, como sabemos regía la ley de la
regla, donde la educación era más dura, rígida e inclusive todavía a principios
del siglo XX manejada por el clero.
Estas renovaciones en la educación fueron duramente
criticadas diciendo que: “se cargaba a la
escuela con un problema que las sociedades pluralistas eran incapaces de
resolver.”
Ahora en nuestro caso en Latinoamérica, en México, en
tiempos no muy lejanos el fomentar los valores no estaba del todo cimentado en
la educación escolar. No hace mucho tiempo fue que cambiaron el nombre de la
materia de civismo a ética y civismo, con la necesidad urgente de inculcar los
valores éticos en nuestra juventud, quienes son el presente y no como esa idea
errónea que dicen que los jóvenes son el futuro. Señores, entiendan, son el
presente.
"Cuestión
aparte sería que enseñasen necesarias normas de conductas, de educación, de
urbanidad. En nuestra sociedad hay unos determinados requisitos para convivir.
Si usted emigra a Arabia Saudí, lo primero que deberá aprender serán las normas
sociales que le permitirán relacionarse (como la de no coger nada con la mano
izquierda). Que los saudíes crean que fueron dictadas por Dios es harina de
otro costal. Lo que han hecho es convertirlas en preceptos morales: no cumplirlos
te convierte en mal musulmán. Ahora elevemos la bondad social a bondad moral y
habremos hecho una religión de nuestras leyes."
Miguel Angel Sabadell. Polítcamente Incorrecto; un
buen ciudadano.
También habrá que diferenciar
entre costumbres, creencias religiosas y reglas de urbanidad a las cuestiones
éticas y morales de la "bondad del
buen ciudadano" por así decirlo. Estas últimas van más emparentadas
con las cuestiones de humanidad, de un individuo a otro, son cuestiones
meramente éticas que se aplican a diario entre los individuos de una sociedad,
es distinguir entre lo malo y lo bueno de acuerdo a cada cultura, de saber que
daña, perjudica a otro individuo o que lo beneficia y a costa de qué o de quiénes
y como fue el medio para conseguirlo. En pocas palabras como decía Maquiavelo,
que no importaba que se tenía que hacer para lograr algo -incluso matar-, si al
final el objetivo era algo éticamente aceptable.
“El
hombre es, por naturaleza, un animal político”. “El hombre perfeccionado por la
sociedad es el mejor de los animales; pero es el más terrible cuando vive sin
ley ni justicia”.
Aristóteles (384-322 a. d. C.) nos introduce en “La Política” y en el mundo del arte
de lo posible.
Hablar del buen ciudadano es
también hablar de la relación sociedad civil-estado. Es una de las relaciones
más añejas del mundo y donde se dicta lo que es bueno y lo que es malo. Lo que
el Estado dicta y lo que la sociedad acepta o rechaza, donde surgen las reglas,
done las inconformidades crean movimientos armados. Tal es el caso de México
con el EZLN, una “pequeña’’
diferencia de opiniones.
“Quien
obedece y quien manda deben ser educados pero quien manda debe recibir un plus
(lat., más), pero para saber mandar es necesario haber obedecido. Mando y obediencia son las caras de
una moneda con la cual se compra la el bienestar
del Estado.”
Agrega el hijo
de Tracia: “Lo que hace la virtud del
ciudadano es formar hombres libres en estos conceptos y es en las adversidades
cuando sale a la luz la virtud. La virtud del que manda es la prudencia
y la primordial virtud del súbdito es obedecer”
Aristóteles
(384-322 a. d. C.) nos introduce en “La
Política” y en el mundo del arte de lo posible.
La relación Estado-Sociedad Civil tiene
bases desde que se inventó la política, y en relación a esto nos referimos este
vínculo Estado-Sociedad Civil como la relación jefe-empleado. Una amiga decia
hacer de esto lo siguiente: “no puedes
ser buen jefe si antes no fuiste un buen empleado”, es imposible tratar de
manejar e imponer leyes y reglas de ser un buen ciudadano si estos no lo fueron
antes.
Pero por qué no trasladamos esto a
nuestra situación actual, traduzcamos el concepto de buen ciudadano contemporáneo a un joven universitario y nos daremos cuenta que no hay mucha
diferencia. Tanto a nivel escolar menor como universitario no hay un gran
avance en lo que a ética y valores se refiere, salvo profesiones de la ramas sociales
o humanas
“La
preocupación social y política por el comportamiento de los individuos en sus
relaciones sociales ha suscitado en el ámbito educativo internacional un
interés creciente, tratando de desarrollar una diversidad de programas de
formación. Educación del carácter, educación moral, educación cívica, educación
en valores, educación social, son algunas de las denominaciones usuales cuando
se hace referencia a este aspecto de la educación.”
A ciencia cierta no hay un manual
del ciudadano contemporáneo, no tiene caso realizar uno si a la vuelta de la
esquina te encontrarás con que tu manual carece de validez al encontrarte con
una cultura, aunque mexicana, tan diferente como cualquier otra cosa en la
vida. Se puede tener una base y algo muy en general, pero nada concreto ni
objetivo porque carecería de fuerza suficiente para tener el sustento necesario
para ser un “Manual del ciudadano
mexicano contemporáneo”.
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