domingo, 8 de abril de 2012

Hablar de cómo ser un buen ciudadano


Hablar de cómo ser un buen ciudadano, específicamente mexicano, es hablar de años de historia y mezcla de culturas a través del tiempo. Un manual del ciudadano mexicano en la modernidad es como un choque de ideologías de las tradiciones pasadas con la tan cuestionada época de postmodernidad del ser humano.

Definamos primero lo que es ciudadano. Es aquel individuo perteneciente a una ciudad, pero nos referimos en esta ocación al individuo que goza de ciertos privilegios, tal vez de forma política o social en dicha ciudad.

Entonces podríamos decir que el ciudadano mexicano contemporáneo es aquel individuo que convive en una sociedad de pluralidad ideológica. Hoy en día cada cultura, inclusive en la nuestra -donde se maximiza el ejemplo-, tiene varias facetas, explicaciones distintas en lo que se refiere a ser un buen ciudadano. Las costumbres de cada población son, de acuerdo al tiempo y evolución de las mismas sociedades, diferentes entre si y aplicadas de acuerdo a las creencias principales de cada localidad.

Un factor muy importante para definir al ciudadano mexicano, es la historia de opresión hacia el país mismo. Estamos hablando de 300 años de dominación española, otro tanto de influencias francesas en el porfiriato y la transculturización con los E.U.A. La combinación de todos estos factores nos crea un ambiente muy colorido y de diferentes opciones.

Desde ya hace unos años, se ha visto un título muy común en los estudios de la culturización: la postmodernidad. A lo vivido en México sobre este término es una visión del mundo donde la igualdad de género, de cultura, de ideología, de religión, de piel, viven unidos en una misma sociedad, sin distinciones entre ellos, logrando así una "supuesta" sociedad equitativa y evolucionando hacia una mejor convivencia y mismas oportunidades en los campos laborales, háblese de los ámbitos políticos, sociales, económicos, etc.

La postmodernización de la cultura ha abolido las costumbres practicadas por nuestra sociedad, y como ahora todos somos iguales, pues a todos nos toca por igual los derechos y las obligaciones, ahora ya no hay distinciones ni privilegios, se supone que hombre y mujer son iguales, un blanco y un hombre negro también, o un viejito, un joven y un hombre maduro. Ya no hay más para uno y menos para otro. Se discute que todos pueden ser iguales.

No todo es regido bajo ese concepto, solo es la “vox populli” que ha estado presente desde ya hace un tiempo en nuestra sociedad. Habrá que ver también otros conceptos. Como los diferentes tipos de ciudadanía que pueden existir en esta época e información de otras vertientes y estudios sobre la materia.



Lo que podría ser un manual del ciudadano mexicano contemporáneo, así como netamente una guía para seguir paso a paso como un método científico, es imposible. Pero si se podría hacer una relación y comparación  podríamos poner varios conceptos diferentes de lo diversos tipos de ciudadanía que existen en nuestro país, México.

Ciudadanía Multicultural

La ciudadanía en un mundo global tiene la capacidad para relacionar a los sujetos sociales desde una perspectiva pluricultural, entendiéndolos como seres humanos con identidades sociales diversas, construidas tanto por historias de vida como por historias de sociedades concretas.

Ciudadanía de Género

En el mismo sentido que se percibe la diversidad cultural, también se debe considerar la diversidad de género para lo cual se necesita de una nueva construcción de marcos referenciales que nos lleven a la conclusión de que todos son seres humanos, y todos aportan a la construcción de la Identidad social e individual.

Ciudadanía Móvil

Con el desarrollo de la sociedad actual se han ido modificando conceptos que en un momento se consideraron determinantes y determinados como tal para una sociedad, el ciudadano se ha considerado como una persona que habita determinado territorio, reproduce la identidad de ese mismo territorio y mantiene rasgos culturales y fisiológicos de la zona territorial a la que “pertenece”, sin embargo, una de las características que se debe de retomar es que el proceso migratorio por el cual transita una proporción alta de la sociedad mexicana genera que los ciudadanos mexicanos que migran pierdan esta característica determinante en la construcción continua de su identidad mexicana. Debe entenderse al ciudadano mexicano como tal en cualquier parte de mundo siempre y cuando este se retome como tal, para lo cual el estado debe tanto reconocerlos como sumarlos en los procesos tanto económicos como políticos y sociales del país.

Ciudadano Consciente

La capacidad analítica del ciudadano es uno de los puntos estratégicos que va interrelacionado con el conocimiento que de la sociedad tenga el sujeto, por lo cual se habla de un ciudadano preparado como tal para asumirse como pieza clave en la construcción del Estado Mexicano, este proceso debe generarse desde los primeros procesos de socialización hasta el final de su vida.

Ciudadanía Crítica

En relación con el Estado-Nación mexicano, el ciudadano debe asumirse a sí mismo como un actor fundamental para la construcción tanto de la sociedad, como de las condiciones en las cuales se forjará esta misma, teniendo en cuenta características tanto críticas para las los problemas sociales que enfrenta México, como autocríticas y reflexivas en cuanto al papel que hasta ahora ha desarrollado como ciudadano activo del país.

Ciudadanía Actuante

Dentro de la asimilación de las problemáticas sociales que enfrentamos, entra la determinación misma del actuar, que elevará al ciudadano al nivel no sólo de crítica sino de acción por la solución de problemáticas incluyendo esto la transformación de la sociedad no por sí sola, sino con el motor que mueve dicha sociedad, los sujetos.

Ciudadanía Ambiental

Dentro del desarrollo de la sociedad global, inmersa en el sistema de acumulación y producción capitalista, se han estado generando grandes cambios sociales, culturales y de modificación del hábitat. El ciudadano debe tener la determinación de cuidar y generar condiciones para detener, en la medida de sus posibilidades reales, el proceso de destrucción tanto de recursos naturales como de los recursos sociales para tener una calidad de vida mejor que la que hasta ahora se ha tenido.

Ciudadanía Holística

Todos los aspectos que forman al individuo como tal, son procesos que son modificados constantemente ya sea por los ciudadanos continuamente o por las ideas difundidas por el sistema dominante actual, la salud, la educación, la vivienda, las relaciones humanas, la conciencia social, etc. Entendiendo cada pequeño detalle como parte de un todo se puede asimilar que cada cambio en alguno de estos sectores impactará en los otros.


Esta claro que cada persona es un mundo y tiene diferente concepto del este por eso se me hace interesante la siguiente cita:

"El centro de la ética es la persona, sin duda. Pero la figura del ciudadano no quita nada a ese concepto, sino que le añade dimensión real y comprometida. Daré por bueno que los derechos fundamentales se fundan en la persona. Sin embargo, el acceso real a esos derechos se consigue en la ciudad, en la ciudad justa, por supuesto."

JoséAntonio Marina. 2007 La necesidad de aprender a ser un buen ciudadano.

Claro, está en nosotros ser un buen ciudadano, de serlo de acuerdo a la educación de nuestros padres y lo aprendido -supuestamente- de manera ética en nuestras escuelas a lo largo de nuestra vida académica. Y hablando de escuelas, a partir de los años 80 se retomaron materias relacionadas con la formación de valores digamos un poco más de acuerdo a nuestra época, no como en décadas pasadas, como sabemos regía la ley de la regla, donde la educación era más dura, rígida e inclusive todavía a principios del siglo XX manejada por el clero.

Estas renovaciones en la educación fueron duramente criticadas diciendo que: “se cargaba a la escuela con un problema que las sociedades pluralistas eran incapaces de resolver.”

Ahora en nuestro caso en Latinoamérica, en México, en tiempos no muy lejanos el fomentar los valores no estaba del todo cimentado en la educación escolar. No hace mucho tiempo fue que cambiaron el nombre de la materia de civismo a ética y civismo, con la necesidad urgente de inculcar los valores éticos en nuestra juventud, quienes son el presente y no como esa idea errónea que dicen que los jóvenes son el futuro. Señores, entiendan, son el presente.

"Cuestión aparte sería que enseñasen necesarias normas de conductas, de educación, de urbanidad. En nuestra sociedad hay unos determinados requisitos para convivir. Si usted emigra a Arabia Saudí, lo primero que deberá aprender serán las normas sociales que le permitirán relacionarse (como la de no coger nada con la mano izquierda). Que los saudíes crean que fueron dictadas por Dios es harina de otro costal. Lo que han hecho es convertirlas en preceptos morales: no cumplirlos te convierte en mal musulmán. Ahora elevemos la bondad social a bondad moral y habremos hecho una religión de nuestras leyes."

Miguel Angel Sabadell. Polítcamente Incorrecto; un buen ciudadano.

También habrá que diferenciar entre costumbres, creencias religiosas y reglas de urbanidad a las cuestiones éticas y morales de la "bondad del buen ciudadano" por así decirlo. Estas últimas van más emparentadas con las cuestiones de humanidad, de un individuo a otro, son cuestiones meramente éticas que se aplican a diario entre los individuos de una sociedad, es distinguir entre lo malo y lo bueno de acuerdo a cada cultura, de saber que daña, perjudica a otro individuo o que lo beneficia y a costa de qué o de quiénes y como fue el medio para conseguirlo. En pocas palabras como decía Maquiavelo, que no importaba que se tenía que hacer para lograr algo -incluso matar-, si al final el objetivo era algo éticamente aceptable.

“El hombre es, por naturaleza, un animal político”. “El hombre perfeccionado por la sociedad es el mejor de los animales; pero es el más terrible cuando vive sin ley ni justicia”.

Aristóteles (384-322 a. d. C.) nos introduce en “La Política” y en el mundo del arte de lo posible.

Hablar del buen ciudadano es también hablar de la relación sociedad civil-estado. Es una de las relaciones más añejas del mundo y donde se dicta lo que es bueno y lo que es malo. Lo que el Estado dicta y lo que la sociedad acepta o rechaza, donde surgen las reglas, done las inconformidades crean movimientos armados. Tal es el caso de México con el EZLN, una “pequeña’’ diferencia de opiniones.

“Quien obedece y quien manda deben ser educados pero quien manda debe recibir un plus (lat., más), pero para saber mandar es necesario haber obedecido. Mando y obediencia son las caras de una moneda con la cual se compra la el bienestar del Estado.”

Agrega el hijo de Tracia: “Lo que hace la virtud del ciudadano es formar hombres libres en estos conceptos y es en las adversidades cuando sale a la luz la virtud. La virtud del que manda es la prudencia y la primordial virtud del súbdito es obedecer”


Aristóteles (384-322 a. d. C.) nos introduce en “La Política” y en el mundo del arte de lo posible.

La relación Estado-Sociedad Civil tiene bases desde que se inventó la política, y en relación a esto nos referimos este vínculo Estado-Sociedad Civil como la relación jefe-empleado. Una amiga decia hacer de esto lo siguiente: “no puedes ser buen jefe si antes no fuiste un buen empleado”, es imposible tratar de manejar e imponer leyes y reglas de ser un buen ciudadano si estos no lo fueron antes.

Pero por qué no trasladamos esto a nuestra situación actual, traduzcamos el concepto de buen ciudadano contemporáneo a un joven universitario y nos daremos cuenta que no hay mucha diferencia. Tanto a nivel escolar menor como universitario no hay un gran avance en lo que a ética y valores se refiere, salvo profesiones de la ramas sociales o humanas

“La preocupación social y política por el comportamiento de los individuos en sus relaciones sociales ha suscitado en el ámbito educativo internacional un interés creciente, tratando de desarrollar una diversidad de programas de formación. Educación del carácter, educación moral, educación cívica, educación en valores, educación social, son algunas de las denominaciones usuales cuando se hace referencia a este aspecto de la educación.”

A ciencia cierta no hay un manual del ciudadano contemporáneo, no tiene caso realizar uno si a la vuelta de la esquina te encontrarás con que tu manual carece de validez al encontrarte con una cultura, aunque mexicana, tan diferente como cualquier otra cosa en la vida. Se puede tener una base y algo muy en general, pero nada concreto ni objetivo porque carecería de fuerza suficiente para tener el sustento necesario para ser un “Manual del ciudadano mexicano contemporáneo”.

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